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Idioma y Amenaza

Feb 26, 2026 | ben

Actualmente en los Estados Unidos estamos enfrentado un entorno de miedo, encabezado por un régimen gubernamental que está dirigiendo fuerzas estatales a detener personas sobre la base del color de su piel y del idioma que hablan. Éstas fuerzas no están ejecutando órdenes judiciales ni haciendo cumplir ningún ley estatal, ni siquiera llevan a cabo ninguna investigación criminal en servicio de sus detenciones. De hecho, las fuerzas del gobierno que han cometido abusos, incluso matanzas, no han sido investigados ni castigados. 

Están aterrorizando las comunidades por aterrorizarlas. Es una campaña xenófoba y racista que tiene muy poco que ver con el cumplimiento de cualquier ley migratoria o asunto civil de tener or no tener documentos.   

Bajo un clima de sospecha, el idioma se ha convertido en una de las amenazas a las estructuras del poder gubernamental. ¿De que sirve hace un perfil y atacar basado en el idioma que uno habla si esa persona no representa una amenaza a su identidad? Para los seguidores del régimen, los inmigrantes representan, precisamente, una amenaza a la identidad blanca y anglohablante. 

El odio ha logrado mas importancia sobre la asimilación, ventaja económica o humana que el vecino inmigrante le da a la sociedad. Tampoco da cualquier reforma civil para regularizar el estatus de millones de trabajadores que ya han asimilado y contribuido, hace décadas, a la economía estadounidense. A los republicanos les convienen el odio.   

Claro que, la campaña del terror no toca solamente a la comunidad inmigrante - sea legal or no - sino a todo los vecinos alrededor de la ocupación. Las amenazas al poder son también los que plantan cara a y desafían al régimen - los propios ciudadanos. 

Oponer las acciones del régimen significa, en si, ser un traidor. El acto de protestar, acudir a una protesta o denunciar públicamente puede tacharse de ‘enemigo’ or ‘terrorista’. El simple hecho de existir en cierto lugar o tener cierto apellido or tono de piel, hablar con un acento, o aún peor, hablar español, podría ser la cosa que acaba en tu detención. Preocuparse por el bienestar de su comunidad te convierte en una especie de radical o criminal que merece ser perseguido. El régimen simplemente proyecta y acusa a los demás a la criminalidad que ellos mismos hacen o intentan hacer. Es pura crueldad disimulada en la seguridad. 

Más allá de la persecución física, hay una más nefaria - la intelectual. Por los últimos diez años, hemos vivido un ambiente hostil a cualquier intento de discutir y resolver nuestros problemas sociales, económicos, políticos de manera civil, honesto, y basado en una realidad compartida. En lugar de eso, nos secuestramos en redes, dirigidos por algoritmos, controlados por mil millonarios, que funcionan para aislarnos aún más, darnos un sentido de identidad, y ver con suspicacia cualquiera que cuestiona nuestra pericia sobre cualquier asunto. 

Mientras tanto, nos enfadamos porque la vida se vuelve cada vez más cara, el mundo cada vez más injusto, la clase política cada vez más desarreglada, las grandes empresas cada vez más opresivas y los ricos, claro, cada vez más y más y más ricos. En eso nos concordamos. La diferencia se queda en quién culpamos. 

Al régimen le gustaría mucho si se culpara a los inmigrantes, a los que tienen un aspecto diferente a lo tuyo, a los que hablan otro idioma, a los que tienen una pobreza más profunda que tú, a tu vecino, tu compañero(a) de trabajo, el que tiene otra opinión, porque en la neblina de nuestra ira brota la division y se cede el control. La ira encontramos con facilidad y ellos lo entienden bien.

Peleamos entre nosotros mientras el régimen saca nuestros derechos. Los derechos civiles como para protestar, expresarnos, votar son obvios, pero incluso los más pertinentes al día a día - la seguridad personal, un trabajo digno, un salario que da para vivir, un sistema sanitaria ética que no arruine vidas enteras, y un tiempo libre para dedicar a nosotros mismos - son todos amenazados. 

Todo eso está en peligro cuando cedemos a la ira y a estos valores trastornados que nos imponen. Esperan que perdimos nuestra humanidad como ellos. Esperan que nos volvemos en nuestra contra y culpamos a los más vulnerables por los problemas que ellos han creado porque allí el sistema queda intacto, bien calibrado para mantener sus intereses, sus poderes, sus riquezas y nuestra deriva. 

Escribo todo eso no porque tiene que ver perfectamente con la idea de la lengua como amenaza central, sino porque todo lo que pasa en el país puede reducirse a algo tan simple, tan insólito y tan incontrolable como las circunstancias de tu nacimiento. El mundo te castiga o te recompensa por algo que no elegiste y no controlaste. ¿Es absurdo, no? Además, castigamos quién venga a nuestro país en busca de una vida digna, quién adopte nuestros valores, quién se integra en nuestra cultura, aprende nuestro idioma oficial (lástima que sea solo uno), quién pague nuestros impuestos y trabaja para crecer nuestra economía. 

Uno de los logros más impresionantes de la evolución social estadounidense es la habilidad de absorber gente de todas partes. Es decir, nuestra marca más destacada es nuestra naturaleza transcultural. Somos una nación hecho de inmigrantes (algunos involuntarios), culturas y lenguas que venían no solo para encontrar una vida mejor sino para ayudar a desarrollar un proyecto que nunca había existido en esta forma en la historia. Mucha de la historia es sombría pero a través de muchos siglos y mucha sangre y trabajo, el país ha conseguido a asimilar todas las distintas partes, y sigue haciéndola. Todo eso hace que la situación actual sea cade vez más preocupante. ¿Para que rechazar un sistema de asimilación funcional que ha funcionado, imperfectamente, por siglos? Una hipótesis es que la asimilación siempre ha sido acompañado por una actitud de colonialismo. 

Volvemos a la paradigma del idioma, el concepto de idioma como amenaza no es nuevo. En muchos casos históricos el idioma ha sido usado como arma colonialista para reforzar una identidad nacionalista y oprimir la gente que la intentara desafiar. Algunos ejemplos son la represión del Catalán, Euskara y otros lenguas de la peninsula ibérica durante la época Franquista, las escuelas indigenas en los Estados Unidos en el siglo diecinueve y viente que exigieron a los niños indígenas abandonar su idioma, aprender ingles y asimilar a la cultura angloamericana, y el colonialismo del caribe - después de la guerra entre España y Estados Unidos en 1898, los EE.UU tomó control de Puerto Rico como territorio y intentaba forzar el inglés como lengua principal.

En los Estados Unidos, el caso del español es particular dado que los españoles llegaron en el siglo dieciséis - mucho antes que los ingleses - y la historia del territorio estadounidense es tanta una de conquista y asentamiento española como inglesa. Además, la representación ciudadana de latinoamericanos y inmigrantes de la región durante la época moderna y siglos antes merecería que la lengua española tuviera una mayor consideración en la identidad histórica y cultural del territorio. 
     
El hecho poco discutido como lenguas oficiales del país muestra este sentimiento. Unos datos primero: El español está en el quarto lugar de idiomas con mas hablantes del mundo. En términos de diversidad y alcance - con cuatro continentes, podría ser segundo detrás del ingles, pero por las poblaciones de China y India, respectivamente, echan el español al cuarto lugar detrás del mandarin y hindi. Esto en si, es increíble. Solo en EE.UU aproximadamente 45-60 millones de personas hablan español - una cifra que toca entre 14-18% de la población. El país tiene la segunda mas grande población de hispanohablantes en el mundo, detrás de México. Español también es la lengua extranjera más estudiada en las escuelas del país. 
Todas esas cifras dotan el español una importancia significante tanto que debe ser considerado una segunda lengua oficial del país. 

Pues, no lo es ni será en el futuro próximo.

En cambio, el idioma es visto como una extensión de la amenaza de la diversidad. Los autoritarios siempre han sido amenazado por el multe-culturalismo, la tolerancia, y la co-existencia. Ellos prosperan con la division, intolerancia y el caos. La lengua a menudo existe en la frente de esta campaña. 

La lengua, en general, también existe como una puente hacia la libertad para quien está dispuesto a subirla, algo que nos conecta no solo por lo mecánico de transmitir información, sino por lo humano que es compartir y contar con palabras comunes. Sin embargo, como persiste como una amenaza para los que pretenden sofocar ésta humanidad, ésta libertad, debemos seguir luchando. 

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